Misterios del Santo Rosario:

Misterios Gozosos:

"...En los misterios gozosos vemos la alegría de la familia, de la maternidad, del parentesco, de la amistad, de la ayuda recíproca. Cristo, al nacer asumió y santificó estas alegrías que el pecado no ha borrado totalmente. El realizó esto por medio de María. Del mismo modo, también nosotros hoy, a través de Ella, podemos captar y hacer nuestras las alegrías del hombre: en sí mismas, humildes y sencillas, pero que se hacen grandes y santas en María y en Jesús... (Juan Pablo II, Angelus del 23 de octubre de 1983).

(Lunes y Sábado)

1. La encarnación del Hijo de Dios.- El "sí" de María. Aquella jovencita de Nazaret no podía imaginarse que Dios la había elegido como Madre del Salvador. Por eso se sorprende del anuncio del ángel, que viene a decirle cuál es su vocación, lo que Dios espera de ella. Y María dice sí, un sí que va a cambiar la historia, porque en ese momento el Hijo de Dios se encarna en sus entrañas purísimas y empieza la redención. 
2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.- María siempre dispuesta a servir. Cuando María se entera de que su prima Isabel la necesita, porque es ya mayor y está esperando un hijo, no lo duda un momento, se pone en camino para prestarle su ayuda. No repara en que está lejos, en que tiene que cruzar los montes, porque las dificultades quedan allanadas por el amor. Y acude donde sabe que la necesitan. 
3. El Nacimiento del Hijo de Dios en Belén.- María da a luz al Salvador. Los hombres le cierran las puertas al Hijo de Dios, que va a nacer en un portal, en pobreza extrema. María no se queja, sabe que lleva en sus entrañas la salvación del mundo, y acepta con gozo, humildemente, la voluntad de Dios. Y en una noche fría se deja calentar por el cariño de José y el calor de unos animales. 
4. La Purificación de Nuestra Señora.- Toda pura es María. María es Inmaculada, no hay en ella mancha alguna de pecado, porque Dios ha querido llenarla de todas las gracias. Ella que es Virgen y Madre, se acerca al templo para su purificación: no le importa someterse a las leyes de los hombres que no tenían vigencia para ella. Y en su humildad quiere mostrarnos el valor de la pureza. 
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.- María acepta los planes de Dios. ¡Qué desasosiego el de María y José que no encuentran al niño Dios!. Ellos, como nosotros en algunas ocasiones, pierden de vista a Dios; ellos sin culpa por su parte, y sin embargo nosotros lo perdemos porque nos buscamos a nosotros mismos y vamos a lo nuestro.

 

Misterios Dolorosos:

"...En los misterios dolorosos contemplamos en Cristo todos los dolores del hombre: en El, angustiado, traicionado, abandonado, capturado aprisionado; en El, injustamente procesado y sometido a la flagelación; en El, mal entendido y escarnecido en su misión; en El, condenado con complicidad del poder político; en El conducido públicamente al suplicio y expuesto a la muerte más infamante; en El, Varón de dolores profetizado por Isaías, queda resumido y santificado todo dolor humano..." (Juan Pablo II, Angelus del 30 de octubre de 1983).

(Martes  y Viernes)

1. La oración de Jesús en el Huerto.- La oración del Señor. Jesús quiere preparar el momento de su entrega total para salvar al hombre, y lo hace rezando, elevando su mente y su corazón al Padre. Es un diálogo lleno de abandono, y de confianza, sabiendo poner todo en sus manos. 
2. La flagelación del Señor.- La entrega exige sacrificio. Jesús es azotado sin compasión, y no se queja. Nosotros también nos encontraremos, de una forma u otra, con dificultades y contradicciones, que nos golpearán por fuera o por dentro. ¿Qué actitud podemos tomar? ¿La rebeldía? ¿El reproche a Dios? .
3. La coronación de espinas.- Un reinado de amor. Aquellos hombres, que no se dan cuenta de que tienen delante al Hijo de Dios, siguen su burla, y lo coronan de espinas. Sin embargo allí, delante de ellos, humilde, respetando hasta ese extremo su libertad, el Rey de cielos y tierra les deja hacer. ¿Dónde está el verdadero reinado? ¿En el triunfo humano, en las alabanzas? .
4. Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario.- La cruz que Tú me mandes. Jesús carga con la cruz, una cruz que no es suya, porque es la cruz de nuestros silencios, de nuestros desprecios, de nuestros pecados. Y la lleva para que la nuestra sea menos pesada. Nos encontramos con la cruz y la rechazamos, a veces con arrogancia, sin darnos cuenta de que Jesús la ha santificado, y quiere que sea nuestra santificación. 
5. La crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.- Gratitud ante la redención. En el monte Calvario crucifican a Jesús, como un malhechor, como un bandido. Es el precio de nuestra redención. Abre sus brazos y quiere estrechar con ellos a todos los hombres, para decirles hasta dónde llega el amor de Dios. 

 

Misterios Gloriosos:

"...En los misterios gloriosos del Rosario reviven las esperanzas del cristiano: las esperanzas de la vida eterna que comprometen la omnipotencia de Dios y las expectativas del tiempo presente que obligan a los hombres a colaborar con Dios. En Cristo resucitado resurge el mundo entero y se inauguran los cielos nuevos y la tierra nueva que llegarán a cumplimiento a su vuelta gloriosa, cuando «la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque todo esto es ya pasado» .... (Juan Pablo II, Angelus del 6 de noviembre de 1983).

(Miércoles y Domingo)

1. La gloriosa resurrección del Hijo de Dios.- El triunfo de Jesús. Es el primer día de la semana y las mujeres quieren hacer el último servicio al Señor: ungir su cuerpo. Y se encuentran con algo más de lo que podían esperar: el sepulcro vacío. Cristo ha vencido a la muerte y queda así culminada la redención. 
2. La ascensión del Señor a los cielos.- La llamada al apostolado. Jesús ha estado con sus discípulos cuarenta días para darles la alegría de su compañía, y las últimas instrucciones. Pero llega el momento de la despedida, es el momento de actuar, de llevar el mensaje de Cristo por todos los rincones del mundo. 
3. La venida del Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico y María Santísima.- El comienzo del caminar histórico de la Iglesia. Los apóstoles se quedan en Jerusalén esperando la venida del Espíritu Santo, y María, en medio de ellos, les enseña a perseverar en la oración. La Iglesia había sido fundada por Cristo, para hacer presente a Dios en medio de los hombres a lo largo de toda la historia. 
4. La asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma a los cielos.- La esperanza del cielo. Tú, María has sido creada por Dios como la más excelsa de las criaturas, y ahora el Señor no ha querido que tú, su Madre Santísima, conocieras la corrupción del sepulcro, por eso te abre las puertas del cielo. Eres así nuestra esperanza más firme, porque nos muestras un anticipo de lo que será nuestra resurrección gloriosa. 
5. La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado.- La intercesión de María. Padre, Hijo y Espíritu Santo han salido a tu encuentro para coronarte, porque eres Reina de cielos y tierra. Ante ti, María los ángeles y los santos te colman de su alabanza, porque eres Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa de Dios Espíritu Santo, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad. Por eso, porque eres la omnipotencia suplicante, acudimos a ti María, sabiendo que no vas a desechar nuestras súplicas, Virgen gloriosa y bendita.

 

Misterios Luminosos:

"...La revelación, que en el Bautismo en el Jordán proviene directamente del Padre y ha resonado en el Bautista, aparece también en labios de María en Caná y se convierte en su gran invitación materna dirigida a la Iglesia de todos los tiempos: «Haced lo que él os diga» (Jn 2, 5). Es una exhortación que introduce muy bien las palabras y signos de Cristo durante su vida pública, siendo como el telón de fondo mariano de todos los «misterios de luz...».  (Juan Pablo II, R.M.V., 21).

(Jueves)

1. El bautismo de Jesús.- Jesús entra en las aguas del Jordán donde es bautizado por Juan, y se oye la voz del Padre que lo declara su Hijo amado mientras el Espíritu Santo desciende sobre Él.

2. El milagro de las bodas de Caná.- Gracias a la intervención de la Virgen María, Jesús reafirma la fe de sus discípulos al hacer su primer milagro en público, convirtiendo el agua en vino.

3. El anuncio del Reino de Dios.- Jesús llama a la conversión de los hombres, perdonando sus pecados y proclamando la venida del Reino de Dios.

4. La transfiguración de Jesús.- Dios Padre exhorta a los discípulos a que escuchen a su Hijo mientras su gloria resplandece en el rostro de Jesús.

5. La institución de la Eucaristía.- Bajo la apariencia de pan y vino, Jesús ofrece su cuerpo y su sangre para la redención de la humanidad, ofreciéndose en sacrificio para la salvación de todos.

 

Al final de los 5 misterios de cada día, se suele rezar la Letanía a la Santísima Virgen. La Letanía puede considerarse como una síntesis del pensamiento del pueblo de Dios, al cual le gusta repetir las alabanzas de aquella a la que es poderosa mediadora ante su Hijo. Así, las Letanías y su evolución en el tiempo responden a las necesidades espirituales de cada época, desde finales del siglo XVI. Es una especie de "piropos" que le dedicamos a la Virgen, fruto de nuestra alma enamorada y agradecida, para recordarle a ella y recordarnos también a nosotros algunos de los dones que Dios le ha dado, y cómo ejerce su maternidad sobre todas las criaturas. La Letanía, empieza pidiendo piedad y misericordia al Señor, luego se recitan las virtudes y dones de la Virgen María, pidiéndole que interceda por nosotros ante Dios ("ruega por nosotros"), y termina pidiendo atención y perdón al Cordero de Dios, Jesucristo su Hijo.

 

 

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